lunes, 27 de junio de 2016

Nos equivocamos con el electorado del PSOE

No hay paños calientes. Más del 70% de los votantes que ayer pasaron por las urnas votaron opciones neoliberales. Eligieron que la política económica del estado español la marque la Troika. En el ojo del huracán, un 22,66% del electorado que se dice de izquierdas y para sorpresa de muchos sigue confiando en el PSOE de Pedro Sánchez como opción electoral. Merece la pena analizar qué es lo que está pasando.

Las verdaderas victorias son aquellas que se enraízan en el terreno, que se implantan en el imaginario colectivo y trascienden las siglas y los personajes. Así fueron las abrumadoras victorias de Ronald Reagan y Margaret Tatcher en los 80’s, que como la doncella de hierro dijo tuvieron su mayor triunfo en el rearme ideológico de la oposición, que ahora incorpora los ingredientes neoliberales de su némesis. Así fue también la victoria del chavismo, cuyo partido insignia está en horas bajas, pero aunque abandonen el poder habrán dejado como herencia un pueblo politizado que tiene conciencia de clase, hambre de derechos y se moviliza para defenderlos. Allí donde un día millones de venezolanos de las favelas no tenían ni documento de identificación ni interés en conseguirlo.

Como pasó en todo el mundo, al estado español también le llegó la onda expansiva del triunfo neoliberal en EEUU y UK. Previamente el PSOE había dicho que el mercado es una maravilla y que el marxismo era cosa del abuelo cebolleta. El PCE aceptaba que podía comulgar con una constitución elaborada por franquistas y su proyecto continuista. Pero la victoria netamente neoliberal vino llegando en democracia. González comenzaba a privatizar más de 70 empresas públicas, legalizaba las ett’s y desmontaba la industria en favor del sector servicios, Aznar se soltaba la melena y Zapatero “el presidente más de izquierdas de la democracia” continuaba el modelo productivo de la burbuja inmobiliaria.

Entre unos presidentes y otros, en el pueblo triunfaban las ideas individualistas del ascenso social frente a la defensa de los derechos de clase. ¿Quién quiere defender su trabajo de currito cuando su objetivo vital es pasar a ser encargado, posteriormente gerente y quién sabe si algún día propietario? ¿Cómo problematizas los privilegios de las burguesías cuando tu deseo es formar para de ellos?

-“El que tiene más dinero por algo será, habrá trabajado más digo yo”

-”Claro, lo que han ganado los ricos es suyo y bien merecido que lo tienen”

Esto se lo escuchaba en la cola del supermercado a dos personas que se identificaban como “socialistas”, hace poco más de una semana. Tristemente, me parece representativo de lo que son hoy día el PSOE y sus más de 5 millones de votantes. El partido ha tocado su suelo tras haber perdido más de 5 millones de votantes divididos principalmente entre Ciudadanos y Podemos.

La epistemología con la cual los ricos ven e interpretan el mundo ha sido adoptada por las clases trabajadoras, y el restante electorado del PSOE no es una excepción. Ellos aplaudieron las bajadas de impuestos de Zapatero o la supresión del impuesto de patrimonio. La mayoría de dicho electorado electorado lamentó pero entendió como “inevitable” el rescate del sector bancario, los recortes de 2009, la reforma laboral de 2010, la sumisión a los dictados de Bruselas…

No se entiende aquí el discurso que habla de las bases y electorado del PSOE como un auténtico caladero de voto de izquierdas, gente que vive enfrentada a su propio partido y no encuentra una alternativa desde la que desarrollar sus ideas socialistas. Como dato esclarecedor: En las primarias del PSOE celebradas en 2014 solo se presentó un candidato con cierto afán anti-neoliberal, José Antonio Pérez Tapias, que se fue a su casa con un escuálido 15% de los votos.

El siempre candente conflicto migratorio es otro buen ejemplo de la derechización del electorado socialista. Ellos defienden el “multiculturalismo” en una forma de racismo inconsciente que exotiza al otro y lo subordina a la “superioridad moral occidental”. No problematizan los motivos socioeconómicos por los que las personas huyen de sus países. Defienden que puedan venir y trabajar aquí, lo cual está muy bien, pero no quieren oír hablar de la acción neocolonial de las empresas y gobiernos occidentales en suelo africano o latinoamericano. Se indignan si gobiernos populares quieren nacionalizar industrias de capital español que hacen negocio a costa de otros pueblos, como YPF en Argentina o la red eléctrica en Bolivia. Odian a presidentes extranjeros que desafían a los poderes fácticos. Parecen ser partidarios entonces de continuar con el Business as usual neocolonial, diferenciándose solo de electorados más conservadores en la gestión de las consecuencias del expolio: la acogida de los que se ven obligados a dejar su hogar. Y con reservas, cada vez más.

Podría seguir aquí hablando de crecimiento económico, consumismo, patriarcado, inconsciencia ambiental y demás ingredientes que componen la receta neoliberal que gran parte del electorado del PSOE ha hecho propia, aún sin ser consciente de ello, pues viven aferrados a símbolos, citas y hechos históricos que han vaciado de significado. Aferrados también a como repartir un poco mejor las sobras del festín neoliberal de la economía de mercado que abrazan. Todo lo necesario para poder seguir convencidos de que son “de izquierdas” aunque sin saberlo vayan contra sus propios intereses como trabajadores.

No se trata aquí de demonizarlos, sino de remarcar que han mordido el anzuelo neoliberal.

Pues bien, todos los que hoy estamos desolados con los resultados electorales deberíamos tal vez desengañarnos cuando seguimos mirando con incredulidad el aguante del electorado “duro” del PSOE, que continúa resistiendo su pasokización. Pensábamos que mostrarles recetas anti-neoliberales les haría salir corriendo de su partido de referencia y votar a Unidos Podemos, pero hemos pinchado en hueso. Hasta subir los impuestos a los ricos le parece una insensatez populista al grueso de su electorado. Otros parecen haber perdido el sentido crítico y la autonomía intelectual necesaria para desmarcarse de las constantes mentiras que a diario se vierten sobre la formación morada, del estilo de “te quitarán la casa” o “prohibirán la semana santa”. Es triste decirlo pero aquí no valen los paternalismos: esto es lo que hay.

La batalla que enfrente se nos presenta trasciende lo electoral: Es cultural. El acertado diagnóstico con el que el 15M lo impugnó todo y que ahora Podemos no se atreve a reproducir tiene que seguir calando en la sociedad si esperamos formar algún día una verdadera mayoría que esté dispuesta a romper con el régimen del 78 y la Europa mercantil. No se entiende que el PSOE, pilar básico del R78 ya no sea el enemigo, por más que nos veamos obligados a pactar con ellos, no está de más decir la verdad. No se entienden los halagos al presidente que estaba en el cargo cuando las calles se llenaron de indignados.

Tenemos que aceptar que el marco sociocultural que hemos heredado es muy, muy limitado y necesitamos seguir estirándolo, haciendo pedagogía y desmontando la ideología neoliberal desde sus mismas raíces mientras ofrecemos una alternativa sólida. Porque sin un pueblo dispuesto a dar un giro de 180º seguiremos obligados a elegir entre dos alternativas cada vez que vayamos a las urnas: Decir la verdad, seguir haciendo pedagogía y cruzar los dedos, o parecernos a ellos para intentar absorber su electorado. Y tiene poco sentido “ganar” cuando has rebajado tus propuestas a un nivel cercano al del Partido Socialista.

Para parecerse al PSOE ya está el propio PSOE, que es en mi opinión el mensaje que nos han mandado las urnas.

domingo, 21 de febrero de 2016

Nuestras mujeres son nuestras y las violamos nosotros



“La necrofilia en sentido caracterológico puede describirse como la atracción apasionada por todo lo muerto, corrompido, pútrido y enfermizo; es la pasión de transformar lo viviente en algo no vivo, de destruir por destruir, y el interés exclusivo por todo lo puramente mecánico. Es la pasión de destrozar las estructuras vivas” Erich Fromm.

El psicoanalista y filósofo Erich Fromm evolucionó las ideas de pulsión de vida y pulsión de muerte freudianas para crear sus conceptos de “biofilia” y “necrofilia”. En pocas palabras, podríamos decir que a su parecer los seres humanos se debaten en la tensión entre el amor al cambio, la evolución, la autonomía y bienestar del otro… y el amor o fijación por el control, el inmovilismo y la cosificación del otro. Relacionarse saludablemente con un entorno vivo (biofilia) y someter un entorno muerto (necrofilia). Para Fromm, la segunda opción sería más fruto de una patología psicológica inducida que un impulso biológico.
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La reciente deriva autoritaria de Europa en pleno auge de movimientos, partidos y eventos neofascistas –y no acostumbro a usar el término “fascismo” a la ligera- puede encuadrarse perfectamente dentro de la idea de necrofilia de Fromm. Una necrofilia que se disfraza de biofilia (de nuevo, en términos Frommianos) cuando un nuevo actor entra en Europa, la inmigración.
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Sólo desde la idea necrófila de la defensa la propiedad privada –“nuestras” mujeres- puede entenderse la feroz avalancha de indignación de los sectores más conservadores ante un fenómeno totalmente habitual en nuestras sociedades; las agresiones sexuales machistas. Y digo que sólo se puede entender desde la propiedad privada, porque tomando como ejemplo los lamentables sucesos de Colonia donde las mujeres agredidas eran europeas y blancas, mientras que los hombres agresores se nos vendieron como refugiados árabes y subsaharianos, fueron aquellos que acostumbran a legitimar este tipo de acciones cuando las protagonizan hombres europeos los que enseguida se lanzaron a las barricadas.  
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Como decía, aquellos sectores conservadores son exactamente los mismos que quitan hierro a este tipo de sucesos cuando son hombres europeos y blancos los que los cometen, los mismos que se tiran de los pelos cuando el movimiento feminista problematiza aquello que para ellos es “normal”. Son aquellos que siempre se opusieron a las conquistas feministas, pero ahora pretenden esgrimirlas como propias para acusar a aquellas sociedades donde dichas conquistas aún están por llegar, o donde sencillamente están buscando sus propias fórmulas feministas que no tienen por qué ser las mismas que en occidente se defienden.
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El fenómeno se repite en cuanto a cuestiones homofóbicas. Los propios homófobos patrios que siempre se opusieron al reconocimiento de los derechos LGTB, nos intentan asustar aludiendo a la pobre situación del colectivo LGTB en países emisores de migración.
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Los conservadores europeos no están por lo tanto defendiendo los derechos de las mujeres europeas, sino que de forma inconsciente reclaman su derecho de pernada sobre su propiedad privada ante la irrupción de un extraño que intenta arrebatársela. No defienden tampoco los derechos LGTB, sino su derecho a ser ellos quienes les juzguen. Y entiéndase todo esto desde la metáfora: no aceptan que otros pueden ejercer de dominadores sobre sus subordinados históricos, porque ese lugar entienden que está reservado para ellos mismos.
Polonia, una de las sociedades más profundamente conservadoras
y machistas de Europa, vendiendo odio al otro.
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Por una parte defienden su propiedad privada, por otra se esfuerzan por definirse como los demócratas y buenos contra el odiado antagonista que entra por la puerta, aunque entre en contradicción con sus propias ideas. Es el claro ejemplo que podemos ver cuando aquellos que estigmatizan a los sectores más desfavorecidos de nuestra sociedad, les criminalizan y les acusan de vagos, de repente organizan colectas de alimentos solo para ellos. No es que de repente se solidaricen con el español que ha caído en bancarrota, es el poder dibujar esa línea entre “los míos” y los de fuera lo que les motiva, lo que su cabeza les define como buenos “patriotas” al discriminar al extranjero frente al autóctono.
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Son muchas las reflexiones que produce esta terrible Europa que pretende mostrarse como moralmente superior al sur al mismo tiempo que resucitan a los tribunales de la inquisición para perseguir a titiriteros por cosas que no han dicho, a tuiteros por cosas que no piensan o a concejalas por ofender una supuesta moral religiosa que en el Madrid del siglo XXI es difícil de entender si no es dentro del identitarismo puro y duro, porque los jóvenes de aquí ya no creen en Dios, ni siguen los 10 mandamientos más allá del postureo de unos pocos necrófilos empeñados en arrodillar a los demás por medio de una doctrina moral estricta y arcaica.
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Ponen el grito en el cielo porque en su estrecha visión del fenómeno migratorio entienden que el otro viene a “implantar la sharia”, pero al mismo tiempo que piden de forma indirecta la tipificación de la blasfemia como delito punible en nuestro código penal. Es decir, con una mano nos muestran su caricatura del peor estereotipo posible de inmigrante de origen árabe o subsahariano, y con la otra mano nos azotan con el crucifijo.
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Se parecen bastante a sus propias fobias.

martes, 20 de octubre de 2015

Contra la fundación Princesa de Asturias y sus premios



Mucho se ha hablado de los premios “Princesa de Asturias” desde que la vicealcaldesa de Oviedo, Ana Taboada (Somos Uviéu) los calificase de “pasados de moda”  y criticase su carácter monárquico, dando a entender que tal vez participe en la ya tradicional manifestación contra los premios, como ha hecho otras veces. El concejal de cultura ("Rivi", IU) no tardó en sumarse a las críticas, elevando incluso el tono.

La corte habitual de políticos de 1ª regional asturiana, empresarios, personalidades y la propia fundación Princesa de Asturias ha reaccionado de las maneras más variopintas: 

Unos piden las dimisiones que jamás pedirían para ladrones como los que se pasearán por el teatro Campoamor el próximo viernes, otros hinchan el pecho palomo para afirmar sin descojonarse que los premios son los siguientes más importantes tras los Nobel y que “a Oviedo se la conoce en todo el mundo por ellos”, que producen trabajo, atraen inversión y no sé cuantas cosas más que como todos podemos ver, desde 1981 han convertido a Oviedo en la Nueva York ibérica.  Algunos, más de barrio ellos, vacían sus pulsiones agresivas en forma de insultos a la emisora de tan inaceptable mensaje. Hasta al entrañable entrenador del Oviedo han querido meter en el ajo sacándole su pasión por el premiado Francis Ford Coppola para que se postule a favor de los premios. 
revoluciontrespuntocero.com/la-dictadura-perpetua-y-la-monarquia-en-espana/

Una justificación que me ha hecho especial gracia ha sido la de que algunos premiados, como Saskia Sassen, donaron el importe de su premio para causas sociales en Oviedo. Supongo que a nadie en la administración se le hubiese ocurrido donar directamente el importe a esas causas. Después de todo, la Fundación Princesa de Asturias se financia con fondos públicos. 

Es curioso, en 6 años viviendo en el extranjero y tras algunas escapadas mochileras por Latinoamérica y Asia me he acostumbrado a explicar de mil maneras diferentes qué carajo es eso de Asturias y Oviedo a cientos de personas, y puedo dar mi palabra de que JAMÁS a ninguna de esas personas se le encendió una bombilla que relacionase nuestra tierra con estos “famosísimos” premios, JAMÁS. No se acaba el mundo por aceptarlo: Oviedo y sus fantásticos premios no son especialmente populares fuera de nuestras fronteras. Ni su aborrecible monarquía. “¿Who is that fella in the spanish euro coin?” Me preguntaba algún mindundi irlandés años atrás, “Oh! Spain has a King then? I had no idea!”

Recemos para que el oviedín del alma suba pronto a primera, porque esto de los premios no chuta, majestad. 

Éxito o fracaso, entre esta maraña de información casposa se hace necesario explicar las razones por las que miles de asturianos nos vamos a manifestar contra esos premios, un año más

La primera es que es un sano ejercicio de dignidad salir a recibir con pitos a todas las familias de crimen organizado que aparecerán por la ceremonia. Desde las políticas a las empresariales, con especial atención a la familia real, que un año más buscará un hueco en su durísima agenda laboral para venir a comerse un cachopo a Oviedo. 

La segunda es que al Oviedo popular nunca le ha gustado pagar con dinero público estas ceremonias exclusivas donde las señoras se emperifollan y visten de largo para salir a aplaudir a eminencias de las ciencias sociales y letras a quienes no sólo no han leído, sino que si lo hicieran se espantarían por el alto nivel de “demagogia bolivariana” que contiene su discurso. Si tan rentables son los premios, que se autofinancien. Y tampoco nos gusta saber de la cantidad de gente que saca tajada económica, ya sea directa o indirectamente. Ya puestos, que los organizadores dejen de reclamar a la escuela de hostelería de Gijón que envíe a sus estudiantes a trabajar gratis. 

La tercera es que estos premios son como siempre una forma de lavar la cara de una institución decimonónica, machista y antidemocrática representada por una familia de presuntos comisionistas, puteros, ladrones, borrachos y amigos de genocidas.

La cuarta es que Oviedo volverá a llenarse de policías buscando terroristas en cada esquina, abriéndote la mochila, pidiéndote identificación –a algunos ya nos la pidieron hace algunas semanas- y decidiendo si te deja o no pasar si vas en dirección a la manifestación. Y ya cansa.

La quinta y definitiva es la propia gente que participa en el patronato y el jurado de los premios, que nos da una buena pista de por donde van los tiros. Realmente esta es la razón de mayor peso. Diego Díaz, miembro de Somos Uviéu, ha hecho una imprescindible recopilación de personajes indeseables que colaboran con esta fundación:

-Tenemos a Rodrigo Rato entregando el premio Príncipe de Asturias de la Concordia en 2012, gran colaborador. Un activo “al alza”. Tristemente, ya no forma parte del patronato de la fundación.

-Tenemos también a gente bien conocida, como Esther Alcocer Koplowitz, de FCC, Manuel Manrique, de Sacyr, o Florentino Pérez, de ACS en el patronato de la Fundación Princesa de Asturias, todos ellos en los papeles de Bárcenas por financiar ilegalmente al PP. 

-Otro miembro ilustre del patronato es Dimas Gimeno, presidente de El Corte Inglés, esa empresa denunciada por maltrato laboral por INTERMÓN-OXFARM…. En 1996 y 2000 fue candidato de la Falange a las elecciones generales. 

-Otro más:  Cesar Alierta, de telefónica. El directivo mejor pagado del Ibex35, 43 milloncetes de nada en 2014. ¿Hace falta explicar algo sobre timofónica?

-Sol Durella. Esta pájara es la principal accionista de la empresa que fabrica Coca-Cola en nuestro país, que recientemente cerró la planta de producción de Colloto, aquí al lado, dejando a muchos trabajadores en paro a pesar de la fortaleza económica de la empresa.

-Borja Prado, presidente de Endesa. La misma compañía que explota el déficit de Tarifa para sangrarte o cortarte la luz si no puedes asumir los abusivos recivos… mientras él se sube su opulento sueldo. Aparece en la lista Falciani.

-Banqueros simpáticos: Ana Botín del Santander, Francisco Gonzalez del BBVA, Isidro Fainé de la Caixa, José María Arias del banco Pastor…. Todos ellos grandes filántropos.

-Juan Miguel Villar Mir, otro multimillonario que aparece en los papeles de Bárcenas. Un superviviente del tardofranquismo que gracias a su cercana amistar con Juan Carlos de Borbón no deja de conseguir excelentes contratos en Arabia Saudí. La cacareada meritocracia libegal, supongo.

-Antonio Bufrau, presidente de la fundación REPSOL, esa petrolera denunciada por diferentes ONG’s por vertidos contaminantes y prácticas agresivas contra el medio ambiente y los derechos humanos.

-Fernando Masaveu, orgulloso representante asturiano en la lista Falciani, miembro de una familia de oligarcas que entre otras cosas se han beneficiado “sorprendentemente” de los sobrecostes de la ampliación del puerto del Musel en Gijón. 

-En el jurado (premio de la Concordia) destaca Isak Andic, dueño de MANGO. Mientras entrega premios a unas ONG’s, otras como INTERMON-OXFARM denuncian sus empresas por malas condiciones laborales. Destaca el caso destapado por New York Times: uno de los talleres de MANGO estaba en el edificio que hace dos años se desplomó en Bangladesh acabando con la vida de más de mil trabajadoras

¿Realmente debemos ir a aplaudir a esta gente?

No quisiera terminar este texto sin antes dejar clara mi admiración por las obras de Zygmunt Bauman, Saskia Sassen, Amin Maalouf,  Michael Haneke o Francis Ford Coppola entre otros premiados. Esto no va con ellos. Unos premios libres de saraos clasistas, de chupones corruptos y de monarcas tendrían nuestro respeto.

Después de todo, me da que el próximo Viernes encontraremos a más seguidores de estos y otros premiados en la manifestación de la plaza de la Escandalera que dentro teatro Campoamor.

sábado, 5 de septiembre de 2015

El argumentario xenófobo ante los refugiados



Los polvos de la destrucción de Irak siguen produciendo lodos. El caos ha tomado la zona y en el caso de Siria millones de ciudadanos se han visto atrapados en medio de la guerra entre grupos fascistas que occidente contribuyó a armar –como Daesh- y las fuerzas del régimen de Al-Assad. Esos ciudadanos, tanto los valientes activistas que se levantaron contra la corrupción y falta de democracia de su país como los que no participaron en las protestas, son, como de costumbre, los que se llevan la peor parte, y con Turquía y Líbano totalmente saturados, su lucha por la supervivencia y la dignidad les dirige hacia Europa. 

Desde aquí, los otros fascistas, los patrios, hacen la pinza con los fascistas árabes al asegurar a los refugiados que sus penurias no terminarán en nuestro suelo, el cual rechazan compartir con extranjeros. 

Los argumentos que se están exhibiendo tanto desde el fascismo militante como desde sectores conservadores y moderados me parecen dignos de una contestación. Vamos con los más típicos:

“Quien quiera que vengan refugiados, que los meta en su casa”.

Es una imbecilidad que lo digan personas a las que también les molesta que haya inmigrantes en situación irregular que trabajan y se pagan sus alquileres (a muchos también les molestan los que están aquí legalmente…) es profundamente ventajista. 

Los que se quejen de que compartamos una pequeña parte de nuestro patrimonio público, tal vez deberían poner más atención en los miles y miles de millones de euros usados para rescatar a la mafia bancaria, que según la plataforma por la auditoria ciudadana de la deuda implicarían un coste a la ciudadanía de 1.500.000 millones, superior incluso al PIB del estado.  

"Familia García"
“Estamos metiendo en casa el islamismo radical”

No, el “islamismo radical” (los propios musulmanes no reconocen a esos fascistas enajenados como musulmanes) es el que está azotando oriente medio, y cuyas principales víctimas son…. musulmanes. 

No confundamos al que huye con su perseguidor, es un sinsentido. 

¿Acaso los cientos de miles de españoles que desde finales de los 30 emigraron –forzosa y voluntariamente- al extranjero eran confundidos con franquistas? No, fueron acogidos en otros paises y pudieron rehacer sus vidas. Muchos de ellos optaron por volver cuando las cosas se estabilizaron. Lo mismo que hoy nos piden los nuevos refugiados.

Un poquito más de memoria.

 “Los españoles primero, hay gente sin trabajo, gente sin casa…” 

Curioso, cuando hace 4 años salimos a las plazas protestando por esas cosas, nos llamaron perroflautas, terroristas y mil cosas más. Sin embargo, de repente los mismos fascistas que aterrorizan a los españoles que viven en la calle, pretenden ahora dárselas de solidarios para dibujar la línea entre nacional y extranjero. Que no engañen a nadie: los que tratamos de defender los derechos de personas extranjeras somos nosotros, los mismos que peleamos por los derechos de los ciudadanos autóctonos mientras ellos ponen toda su atención en asuntos simbólicos como el proceso catalán.

En fin, que cuando pedimos legislar contra los desahucios somos perroflautas vagos, cuando nos manifestamos somos terroristas y cuando intentamos salvar vidas somos “buenistas” (bonita estigmatización de las buenas intenciones).

“Vienen de una sociedad machista, no les queremos aquí”. 

Habría que comenzar diciendo que en cuanto a derechos de las mujeres, países como Siria, Libia o Palestina –principales emisores de refugiados- no han sido precisamente como las petromonarquías wahabistas, como Arabia Saudí, país que como tiene pasta parece que sí merece ser respetado. 

Pero lo realmente llamativo es que el perfil sociológico del que hoy se opone a la llegada de refugiados se corresponde bastante con el que aquí habla de “feminazis” y asegura que la mitad de las denuncias por maltrato “son falsas”.

Refugiados Sirios
La gente nunca deja de sorprenderme: basta que nos visite el otro, el antagonista, para que en su rechazo los conservadores se pongan a ondear las banderas feministas y de justicia social, a las que siempre se han enfrentado.

También están todos aquellos que ven el mundo árabe y persa como una masa de trogloditas descerebrados, unidos bajo el fanatismo islámico, con el único objetivo de rebanarnos el pescuezo. Esta imagen que los mass media han creado del musulmán medio, me temo que no será fácil de borrar.

Aquí un ejemplo de esa imagen:

"Son tan fanáticamente musulmanes que se les puede ver rechazando paquetes de ayuda humanitaria porque tienen el símbolo de la cruz roja"

Lo que se ve en el famoso video es gente rechazando los paquetes, sin más. Que alguien se saque de la manga que lo hicieron por las cruces es un comportamiento rastreramente interesado, especialmente si tenemos en cuenta que las mismas personas han aceptado otros paquetes similares en otros sitios, de acuerdo a Cruz Roja.

Lo que sucedió -en la frontera de Grecia con Macedonia- es que esa gente no estaba ahí para que les diesen de comer, sino que llevaban mucho tiempo en la frontera intentando cruzar y no querían que ninguna ayuda humanitaria sirviese de excusa para acamparles ahí, pues querían seguir avanzando hacia europa occidental. Además, estaban puteados porque llovía y les habían retenido ahí cantidad de horas con la policía controlándoles como a un rebaño de cabras. Nada más.

En fin, de un modo u otro parece que el mundo se va estrechando y los pueblos se ven obligados a convivir. Solo la comprensión, la empatía y la tolerancia nos pueden llevar a buen puerto. Recordad que compartimos barco.

Ante un mundo cada vez más pequeño, corazones cada vez más grandes.